Clímax del top sexual

Número cuatro: El ascensor

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Esta es mi favorita  para terminar de tener sexo con mi pareja, con esta posición siento que es cuando llego al climax máximo para una calentura repentina.  La conexión de la mirada de ella hacía mí hace que mi orgasmo sea mucho más fuerte.

Confesión anónima.

Número tres: Cucharita

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Es la posición que considero de descanso y en la que mi pareja me puede consentir ya para quedarnos dormidos, pues siento que al estar con las piernas unidas, mi vagina queda un poco más apretada para sentir demasiado placer.

Confesión anónima.

Número dos: El escalador

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En esta posición siento una conexión impresionante con mi pareja, por tener la mirada tan cerca, poderlo abrazar y sentir la penetración a un buen ritmo.  Esto hace que me vuelva una adicta a él.

Confesión anónima.

 

Número uno: El sesenta y nueve

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La posición del placer es el 69, para sentir  el mejor orgasmo  sin necesidad de penetración es esta ya que la sensación es totalmente diferente, a mi novio le encanta esta posición.

Confesión anónima.

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Y así concluye nuestro éxtasis sexual. Esperamos que disfruten de estas tentadoras posiciones y experimente hasta más no poder.

AQUÍ ENTRE NOS

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Las 10 mejores posiciones del placer, según la gente.

Número seis: La Fusión

 

 FUSIÓN

Cuando estoy conectada de esta forma con mi pareja, siento que el clímax está cerca. Puedo ver en sus ojos, cuando apenas tiene fuerza para levantar su cabeza, que él también está cerca. No hay mejor experiencia que correrse con el hombre que deseas.

-Confesión anónima.

 

Número siete: Misionero

 

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 A mi pareja y a mí nos encanta hacer el misionero. En esta posición sentimos demasiado. Una vez nos emocionamos mucho, él estaba dentro de mí y nos encontrábamos tan perdidos en el momento que se rompieron las tablas de la cama, aun así, no nos importó y seguimos hasta llegar al clímax.

-Confesión anónima

 

Número ocho: El Pulpo

 

 PULPO

Mi posición favorita, a pesar de practicar varias, es el pulpo. Mi pareja y yo disfrutamos mucho de la locación de esta, la piscina. Es nuestro lugar favorito para hacer el amor, siento que ella llega muy rápido y eso me excita demasiado.

-Confesión anónima

 

Número nueve: El Desatascador

 

Imagen relacionada

Mi pareja me sienta encima del mueble del baño y se queda de pie frente a mí. Me besa apasionadamente mientras me penetra fuertemente creando una sensación de placer extremo y al mismo tiempo llenándome de amor.

-Confesión anónima.

 

Número diez:   En Cuatro

 

Imagen relacionada

Mi pareja y yo lo hacíamos en todo lado. El lugar que considero más atrevido fue en el carro después en el baño. Sentíamos demasiadas ganas.

-Confesión anónima.

 

 

           ¿Qué creyeron? ¿Que les íbamos a dar todas las posiciones en un solo post?

 

Paciencia, que así como en el sexo, el clímax demora en llegar.

 

 

 

JUSTICIA DISCRIMINATORIA

Los homicidios aumentan y la impunidad persiste. No es suficiente el esfuerzo que se realiza a diario en Colombia. Miles de personas que constituyen el colectivo LGBTI sufren frecuentemente de discriminación en las diferentes áreas de vida. No es justo evocar la muerte en un tema que se refiere al amor por sí mismo, la libre sexualidad y el respeto en sociedad; lastimosamente en las diferentes partes del país se siguen manifestando hechos atroces que sin duda dejan una marca de sangre y dolor en el corazón. Según el informe: Cuerpos excluidos: rostros de impunidad, que presenta la ONG Colombia Diversa, durante el año 2015, 110 homosexuales, bisexuales, trans, entre otros, fueron asesinados en la nación.

La mayoría de las tragedias se centran en los individuos trans, quienes desde pequeños sufren de acoso psicológico y físico. Sin embargo, al llegar a su adultez este acoso pasa de ser en sociedad, a autoridad. Un informe que entregó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 2014, identifica un patrón base de estos casos, la violencia policial aumenta cuando estos sujetos ejercen en el trabajo sexual.  Además, según Colombia Diversa, es alarmante que los casos sean archivados por la misma autoridad.

Aunque a menudo se prometa un panorama de paz y serenidad para el grupo, las amenazas y homicidios persiguen cada uno de sus anhelos.

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Victor Gonzáles, es un estudiante de Derecho en la Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano. Victor es bisexual y quiso hacer hacer parte de la denuncia que a diario llevan en sus manos las personas de la comunidad LGBTI.

 

Redactado por: Juan David Flórez Osorio

 

 

SESQUILÉ Y GUATAVITA: LOS PUEBLOS DEL PASADO Y UN LEGADO PROMETEDOR

El recorrido era corto pero, a su vez largo. La lluvia amenazaba con dañar el viaje…afortunadamente no soy vulnerable a esta. Al pasar de unos minutos, diría que una media hora, el sol se asomaba entre la multitud de nubes locas por ocultarlo. Este era, el pueblo que buscaba y encontré, poblado de alegría y cordialidad; personas que no tenían cara larga al caminar, al contrario, te sonreían al pasar. Dando un paseo por aquellas calles empedradas, diría que las calles son de los “años sin-cuenta” ¿entiende? Los rasgos, las cicatrices, llevan a imaginar la cantidad de años que estas han acogido al pueblito querido. La noche ya comenzaba a hacer presencia enviando a la vuelta al sol. Las estrellas, pequeñas pero en grupo, se preparaban para el show de luces, iluminando la tierrita tiempo después. Los restaurantes hacían el acto principal, pasaban con nombres “originales” un tanto graciosos. Por supuesto, hubo un ganador: “Mac Tamal” con el título de nombre más original y mayor clientela, tal vez por lo mismo ¿no? Pero… habían muchos Mac’s por doquier, sin embargo, nunca encontré el Mc Donald’s; ¿será que Sesquilé está excluido del sistema capitalista en el que nadamos actualmente? Qué alegría, al menos no tendrán que consumir innecesariamente basura.

Al pasar de las horas acampar parecía una buena idea, bajo el espectáculo estelar, los pinos longevos y la música producida por la naturaleza. Pero había un problema, ¿cómo armar una carpa en la oscuridad y con la poca luz emitida por las pequeñas en el cielo? Un celular con tres por ciento de batería parecía ser la salvación, pero no por mucho tiempo; afortunadamente se logró el objetivo, dormir sobre colchones que se asemejaban lo máximo posible a una noche en mi cuarto, solo faltaban las mesitas de noche, entre chistes decíamos. Una noche llena de emociones y sentimientos es a lo único que me puedo resumir, aún no me permito hablar del tema abiertamente; se lo dejo a libre albedrío, sin embargo, no piense mal, es un hecho del que mucho se puede especular.

Al amanecer, un frío estremecedor, hacía que los huesos y los movimientos fuesen rígidos hasta la mínima acción pero, tenía la mejor vista que había podido desear en años, un despertar junto a alguien que me hace feliz y el poder ver la naturaleza en su esplendor, su punto inicial, dígame usted, ¿qué más se le puede pedir a la vida? Desafortunadamente el hambre hacía crujir el estómago y unas empanadas que la noche anterior habíamos comprado, eran lo único que podía restaurar el ciclo alimenticio. El lugar era tan bello que no pude contener mis ganas de realizar unas tomas, solo imaginarlo es maravilloso, una infinidad de agua, un puentecillo para conectarte con la naturaleza, respirar y sentir el agua correr por tu cuerpo; trescientos sesenta grados de prado verdosos y vivos, a tal punto de hablarte. Bosques de pinos que hacían un contraste perfecto entre lo bello y lo sublime, sobrecogiéndote aún sin sumergirte en ellos. El reloj marcaba la una en punto, el sol volvía a presentarse en la tarima y hacía sentir a su público un calor acogedor con unos rayos de luz que quién sabe dónde contrataría, un poder mayor a un millón de watts, imagínese usted.

Era hora de marcharnos, pero antes había que recoger el circo que habíamos podido armar para sobrevivir en la noche. Una carpa en la cual podía haber dormido mitad del pueblo, pero bueno, en este caso para dos. Al final, pudimos marcharnos sin conflictos, hemos ganado la guerra. Próximo destino: Guatavita, el pueblito marcado por una leyenda.

A eso de las tres de la tarde, nos sentamos a observar lo tradicional y la historia que representa cada pared y establecimiento en el pueblo. Lugares que aún se mantienen en el pasado, teniendo en cuenta que su concepto está en un presente futuro. Bancolombia, un banco sobre cimientos rústicos, en piedra y agrietados por el tiempo que estos llevan allí. Cada rincón contaba una historia, desde el monumento que lleva inscrito una leyenda y lo acompaña una estatua, hasta los sitios en que venden ruanas como pan recién salido del horno. Ruanas de todo tipo, desde las clásicas hasta las contemporáneas, coloridas y esculpidas a la figura humana. Decidimos almorzar en un sitio que en apariencias, parecía brindar la mejor comida del pueblo. Lastimosamente la tardanza hacía del comer un futuro incierto. Corría el tiempo y nada, hasta que por fin, cuarenta minutos después podemos degustar un delicioso pernil agridulce salteado en un sartén lleno de especias y dulzor; el contraste entre la piña y la cebolla hacían de este plato un éxtasis culinario. Acabamos y decidimos que ya es hora de partir hacia la capital, donde téngalo por seguro, nada de esto verá, con suerte encontrará, pero muy escondidos serán.

Sin duda, un viaje que deja mucho a reflexionar, el pasado y la historia hacen parte de todos nosotros, va en nosotros el querer incluirla y poder identificarnos como orígenes y el pueblo que fuimos, somos y seremos. La identidad cultural es nuestra forma de presentarnos ante nuestra comunidad, demostrar nuestras tradiciones, costumbres, pensamientos y comportamientos, son los principales factores que la componen; no perdamos el orgullo por el pasado, por lo que estamos aquí, así como tampoco queremos que en un futuro seamos olvidados, sin huella y legado.

Hasta aquí concluye esta experiencia, me despido con alegría ya que el acto principal, protagonizado por la estrella más grande, finalizó con broche de oro.

Ruego al destino por que sean más travesías como esta, pero por ahora, es tiempo de volver a la realidad, donde lo extraordinario se queda en lo ordinario.

 

Redactado por: Juan David Flórez Osorio

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A FUEGO LENTO

Tenía 13 años y así fue mi historia

Mis prioridades eran las muñecas, el colegio y los amigos. Descubrí en un instante que algo no venía normal en mis pensamientos, una atracción recíproca invadía mi mente y no me dejaba estar tranquila, de lunes a viernes su cercanía era inevitable.

Estando en grado octavo sentí un deseo muy grande hacia mi profesor de química, no entendía lo que estaba pasando, pero era algo ineludible, en el transcurso de los días el sentimiento fue creciendo porque me di cuenta que la atracción era mutua, al imaginar lo que se veía venir me sentí temerosa. Pensé en mis padres y las directivas del colegio, pero eso fue lo de menos para todo lo que podría pasar.

La cercanía en las clases cada vez era más intensa, nuestras cómplices miradas lo decían todo. Un día en una hora libre nos cuidaba, y yo en mi aburrimiento, le escribí en un papelito y se lo tiré, me lo devolvió y desde ese momento esta se convirtió en nuestra costumbre. Pasaban los días y más química se generaba entre los dos.

Al día siguiente se llevaba a cabo en el colegio una muestra cultural, apenas él me vio llegar se acercó y me dijo: “estás muy linda” a lo que yo respondí: “tú también”, no podía creer que me lo hubiese dicho así. Ese día fueron muchas emociones, miradas y coqueteos.

Así pasaron los días y el sentimiento cada vez era más grande, hasta tal punto en que no aguantamos más y nos declaramos nuestros sentimientos, de ahí en adelante todo fue más rápido.

Un viernes de camino a mi casa, él se acerca en el carro y me invita a salir, temerosa de que alguien nos viera, ignoré la invitación, pero él insistió, tanto que le propuse que nos viéramos en la noche. Así fue, llegué a su casa, me recibió de una manera muy especial y cenamos. En mi mente sabía lo que me esperaba, me dijo que quería estar conmigo y le dije que yo con él.

Al principio no sabía porque estaba en su casa, en su cama, pero después supe que fue por algo de lo que no voy a olvidar. Y sí, pueden pensar que fue muy pronto, pero sucedió así y no me arrepiento de lo que pasó.
Desde aquel momento, me di cuenta que mi atracción surge hacia los hombres mayores.

Redactado por: Camila Hernández